domingo, 6 de marzo de 2011

LOS HINCHAS NO METEN GOLES

El desenlace del clásico de La Plata pone en el tapete la importancia relativa de la condición de local. Que en general es más prometedor jugar en casa, por supuesto. Que no hay campeón que no se haya hecho fuerte en su vereda, desde luego. Pero ojo con tomar como estación terminal aquello que no es más que un punto de partida o incluso un dato más entre tantos. Gimnasia fue impotente para imponer un fervor tribunero multiplicado por miles, por la sencilla razón de que los hinchas no hacen los goles ni los pierden. A lo más acompañan, ofrecen votos de confianza y transmiten energía de la buena. Pero lo que natura non da, Salamanca non presta. Si los jugadores no tienen respuestas, o sus respuestas son insuficientes, da lo mismo jugar con 40 mil hinchas a favor o a puertas cerradas. Estudiantes, este equipo de Estudiantes o, mejor, este plantel de Estudiantes, lleva más de un lustro probado en las fraguas más exigentes. Podrá mutar la composición de su nómina, podrá afrontar traumáticos cambios de entrenador, podrá sufrir la ausencia de Juan Sebastián Verón, pero su ADN guerrero y ganador se mantiene intacto. Así como alguna vez se quedó con una final ante Boca en Buenos Aires, y sin aliento propio eliminó a Nacional en el Centenario, y ganó la Libertadores en el Mineirao, ahora da una señal de carácter que consolida su perfil de formación bien parada y bien movida, fría de sesera y caliente de cuore. De lo mejor del fóbal argento siglo XXI.

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