domingo, 27 de marzo de 2011

QUEREMOS EL ESTADIO DE 1 Y 57



Un rato después del partido, pasada la medianoche, Sebastián Verón dialogó con Animals! Radio (en FM La Redonda) y se manifestó de modo muy directo sobre algunos aspectos relativos a la cuestión futbolística y también a la institucional, particularmente del estadio propio. Sobre la realidad del equipo, el capitán elogió el trabajo de Eduardo Berizzo, quien, para él, supo cambiar con generosidad; y sobre Tierra de Campeones reveló: “Está la realidad dada como para retomar la cuestión del estadio propio… Hay que dar un paso nuevamente”.
La victoria ante All Boys, que lo encontró a Verón como la gran figura, le sirvió al equipo para meterse en la punta hasta que Olimpo diga lo contrario. Segundo en el grupo 7 de la Copa, puntero en el torneo local… “Estamos bien encaminados”, sugirió el capitán, y se enojó: “Se opina con tanta liviandad; por un partido dan por terminado un ciclo”. La crítica apuntaba hacia la prensa de Buenos Aires. Y advirtió: “Hay muchas ganas de vernos nuevamente en la mediocridad”.
Verón utilizó términos muy elogiosos para referirse a Eduardo Berizzo. Sobre todo, remarcó su generosidad para adecuarse a una realidad y una necesidad. “Los cambios bruscos son difíciles de asimilar. Por eso se dio un paso atrás, se habló, y luego de a poco Eduardo fue metiendo mano. Hoy parece haber encontrado el equipo y se nota su mano”. La cuestión del Estadio ya había sido abordada por Sebastián en el blog laboratoriopincharrata.blogspot.com. Allí había dicho: “No me olvidé, ni me olvidaré del sueño de muchos hinchas”. Pues bien, esta noche fue más allá: “Está la realidad dada para retomar el tema del Estadio. Hay que evaluar de qué manera podría hacerse. Hay mucho para evaluar y discutir. Podríamos encontrar un punto medio. No creo en un estadio para 40.000 personas, no es lo conveniente; pero sí en algo más reducido, como para jugar al fútbol y llevar algunas otras actividades que también le dejen un rédito al Club. Hay que dar un paso nuevamente, va a ser difícil, pero hay que darlo”.

En Avellaneda la gente hizo sentir su disconformidad por el peregrinaje: "Dirigentes, a ver si nos entienden, queremos el Estadio, uno y cincuenta y siete".

sábado, 26 de marzo de 2011

Que te recontra

Hay que respetar a los grandes, había dicho Verón, y el Pincha ratificó que va por más: con dos goles en contra, agarró la punta y dejó a All Boys en la lona.

Cómo que no ruge? ¿Quién se atrevió a dudar del último campeón? ¿Que la salida de Sabella había hecho estragos en los cimientos? ¿En cuáles? Estudiantes, señores, va por más. No se rinde. Apuesta fuerte a los dos torneos, se despertó y creció en el Clausura y, anoche, no vaciló en salir a aplastar a All Boys para llegar a la punta. Ya lo había dicho Verón: “Hay que respetar a los grandes”.

Versatilidad. Esa parece ser la nueva arma de Estudiantes para llevar a cuestas la doble competencia. ¿Por qué? Porque ante Racing trabajó el partido desde la estrategia, lo planteó de manera que rompiera los esquemas del equipo de Russo. Anoche, en cambio, salió a buscarlo porque el premio era nada menos que la punta del torneo. Y lo hizo con una lectura inteligente y precisa: velocidad y amplitud por los costados. Más allá de que los dos primeros goles llegaron por errores de All Boys, esas fallas fueron provocadas, como en el básquet, el Pincha generó esos nervios, que se evidenciaron en una sucesión de faltas del team de Floresta. La receta para que esto sucediera fue uno de los caballitos de batalla de Berizzo: la presión.

Con la pelota en su potestad, Verón hizo lo que mejor sabe: tocar de primera y rápido. Si el Albo estuvo desdibujado, ni hablar cuando la Brujita se inspiró con técnica y velocidad para abrir a las bandas. Importantísimo es consignar que si se jugó a un toque y por abajo fue porque el Cilindro está diez veces mejor que el Unico.

Influyó, claro, la pasividad de All Boys. Excesiva por momentos, con intermitencias de algunos pases buenos en ataque, aunque dependiente de Fabbiani, que aprovechó que no lo anticiparon para acomodar el ropero, lo mejor que hace, para descargar. Igual, apostar al lomazo del Ogro es insuficiente para no sufrir con los promedios. Ni siquiera la baja de Braña (el DT arriesgó con el Chino Benítez, ya que Verón tuvo que hacer un mayor despliegue, pero obtuvo más posesión) desacomodó al Pincha, que parece decidido a pelear acá y en la Libertadores.

Vos sos contra mío, se dirán en All Boys por los goles-bloopers, y también lo pensarán los que sueñan con el Clausura cuando ven a este Pincha afinado.

sábado, 19 de marzo de 2011

SABELLA EL CHAPU Y LA BRUJA


Estudiantes jugaba con la herida abierta. Ganaba, perdía, le dolía. Pero ayer, a partir de las declaraciones de Braña y de Verón, podría decirse que esa herida empezó a cerrarse. Tardará en cicatrizar, cierto. Llevará tiempo olvidarla, también. Por lo pronto, hay un punto de sutura. El Chapu desde lo sentimental, la Bruja (si se quiere) desde lo racional, dieron ese paso que era indispensable para la historia misma del club.
Braña, el lugarteniente de Sabella, lo definió como el golpe más duro de su carrera. Ni la final de la Sudamericana, ni la final del Mundo, ni esa lesión ante Chacarita que lo dejó afuera del Mundial. Su dolor de futbolista, el mayor, fue la salida del ex DT. Una frase tan fuerte que excede, justamente, lo deportivo. Pero a la vez sintió (siente) la necesidad de un abrazo recomponedor...
Verón, el capitán, el buque insignia de estos tiempos como le gusta decir a Walter Vargas, el que se había referido a la renuncia de Pachorra en los términos más duros, reacción nacida desde la bronca de quien hizo fuerza por tenerlo en el banco y desde la decepción por el momento del adiós (equivocado el DT, por cierto), entendió que se debían una charla, entendió que debía entender, respondió como responde un hombre digno de Estudiantes, de su escuela, de su forma de ser. Y así, ese deseo de regreso a futuro, pues significa las puertas abiertas de la reconciliación.
Le quedará, a esta historia, la palabra de Sabella, aunque se presume (lo dijo también Passarella), será una parte del todo que difícilmente se conozca. En la última edición de Animals!, la Revista se refirió a las razones del alejamiento de Pachorra. Hoy, a la luz de los hechos, parecen más claras que nunca. No fueron ellos. Ellos, los jugadores, creían en el técnico. El, el técnico, creía en los jugadores. Acaso a partir de hoy, la herida duela, pero duela menos. Y quizás, a partir de mañana, comience Estudiantes otra forma de recorrer esa vida… La vida después de Sabella.

lunes, 7 de marzo de 2011

GRACIAS GATA


"Me siento totalmente identificado con el club"



Si algo le faltaba a Gastón Fernández para meterse de lleno en el corazón del hincha de Estudiantes era convertir un gol en el clásico platense frente a Gimnasia. La Gata abrió la cuenta tras un perfecto pase de Leandro Desábato; mientras que se tuvo que retirar lesionado a pocos minutos del final del encuentro disputado en el Estadio Ciudad de La Plata, que contó con la asistencia solamente de público albiazul.

La Gata Fernández luego de vulnerar la resistencia de Gastón Sessa con un remate cruzado y poner el transitorio 1 a 0, el rubio delantero se besó el escudo del Pincha que lleva la camiseta estudiantil con sus once estrellas. "Esto tuvo como significado el hecho de mostrar mi identificación con el club. He besado la camiseta de River, porque creía que iba a ser mi único equipo en la Argentina. Después, con el tiempo, adquirí experiencia, y si lo hice es porque el sentimiento que tengo hacia Estudiantes es muy grande y ha superado todas mis expectativas. En este tipo de partidos trato de demostrarlo con hechos para que la gente sepa que estoy identificado de verdad", relató al portal de la revista Animals.

"ME SAQUE UNA ESPINA"

Más adelante, la Gata comentó que "en los clásicos anteriores no había tenido buenas actuaciones y necesitaba sacarme esa espina. Claro que más allá de eso, el equipo dio una muestra de carácter y personalidad". En otro tramo de la entrevista, Gastón Fernández se refirió al hecho de jugar sin su propia hinchada en el Estadio Ciudad de La Plata y a lo que se le sumó la ausencia obligada por lesión de Juan Sebastián Verón. "Esta experiencia ya la habíamos vivido contra Nacional de Montevideo, en Uruguay, por una de las semifinales de la Copa Libertadores de América 2009, pero esto era distinto porque se trataba de un clásico. Era una linda posibilidad para reafirmarnos como equipo y lo conseguimos".

Con respeto a los dichos del entrenador albiazul después del partido al manifestar que Estudiantes ganó por los errores cometidos por Gimnasia, la Gata Fernández respondió que "lo de (Angel) Cappa es un discurso que a muchos puede gustarles y a otros, no. Es su manera de pensar. Desde este lugar vemos el fútbol de otra manera y no nos ha ido mal en estos últimos años. Todo es respetable, y nosotros vamos a morir con la nuestra, que es lo que nos lleva a estar arriba", replicó.

VIRTUD SI, DEFECTO NO

Por último se lo consultó también sobre si Cappa entiende una sola manera de ganar los partidos. "Puede ser que sea así. En Estudiantes creemos que hay muchas formas de ganar un partido. Nosotros nos adaptamos a lo que nos pide el técnico. A veces el equipo puede ser vistoso y a veces, no. Pero eso es una virtud, no un defecto", concluyó Gastón Fernández.

CLASICA VICTORIA


Ni su abrumadora condición de local en el estadio Ciudad de La Plata, ni los 35.000 espectadores que le respondían en exclusividad, ni la ausencia de Juan Sebastián Verón, ni la presencia de Guillermo Barros Schelotto salvaron a Gimnasia de la más dolorosa de las derrotas. Perdió algo más que una nueva versión de su clásico ante Estudiantes. Perdió un partido armado para ganarlo y celebrarlo de cara a su gente. Y lo perdió sin que Estudiantes se haya exigido a fondo. Un planteo sencillo de espera y contraataque y su mayor solvencia colectiva le bastaron al equipo de Eduardo Berizzo para alzarse con una victoria por 2-0 e instalarse como puntero del campeonato.

Fue tan demoledor el mazazo que la muchedumbre tripera se llamó a silencio cuando los jugadores de Estudiantes armaron una ronda en el medio de la cancha y festejaron el triunfo logrado en la mayor de la soledades. Tampoco llovieron insultos para los suyos o para el técnico Angel Cappa cuando Gimnasia abandonó la cancha derrotado. Todos estaban devastados. Porque debía ser el gran partido de la recuperación. Y terminó siendo el partido de la decepción. Por eso, a futuro, las derivaciones pueden ser imprevisibles. Gimnasia sigue en descenso directo y alguno deberá pagar esta cuenta.

Estudiantes, en cambio, elevó su autoestima tras la derrota ante Banfield y antes de su viaje de la semana a Asunción para jugar por la Copa ante Guaraní. A pedido de los jugadores, Berizzo regresó al esquema 3-4-2-1 de los tiempos de Sabella. Y eso le repuso al equipo la solidez y la confianza que parecía haber perdido. Esperando en el medio y partiendo rápido vía Enzo Pérez, Barrientos y Gastón Fernández, Estudiantes primero controló a Gimnasia y luego, lo remató de contraataque.

A los 52 minutos, Desábato despachó un pelotazo largo y cruzado que cayó a espaldas de Sapetti y de la defensa en línea que hizo Gimnasia. Gastón Fernández hizo el resto. Se escapó solo y definió al palo derecho de Sessa. Si hasta allí Gimnasia había tenido más la pelota, aunque sin demasiada peligrosidad, la desventaja se le transformó en una mochila de peso insoportable. Los nervios nublaron las mentes y ataron las piernas de todos y ni siquiera desde el banco, Cappa apretó las teclas correctas. Demoró sus cambios y cuando los hizo, no se entendieron bien para qué.

Cuando faltaban siete minutos y Estudiantes estaba cada vez más cómodo y fuerte en su estrategia, Masuero metió la mano dentro del área y Enzo Pérez, de penal, puso el 2-0 final y cerró el partido. El silencio ya era atroz en el estadio. Eran demasiado pocos los de Estudiantes como para que su alegría hiciera ruido. Y eran muchos los de Gimnasia a los que la bronca y la pena les habían cosido las bocas.

(FUENTE: DIARIO PAGINA 12)

domingo, 6 de marzo de 2011

LOS HINCHAS NO METEN GOLES

El desenlace del clásico de La Plata pone en el tapete la importancia relativa de la condición de local. Que en general es más prometedor jugar en casa, por supuesto. Que no hay campeón que no se haya hecho fuerte en su vereda, desde luego. Pero ojo con tomar como estación terminal aquello que no es más que un punto de partida o incluso un dato más entre tantos. Gimnasia fue impotente para imponer un fervor tribunero multiplicado por miles, por la sencilla razón de que los hinchas no hacen los goles ni los pierden. A lo más acompañan, ofrecen votos de confianza y transmiten energía de la buena. Pero lo que natura non da, Salamanca non presta. Si los jugadores no tienen respuestas, o sus respuestas son insuficientes, da lo mismo jugar con 40 mil hinchas a favor o a puertas cerradas. Estudiantes, este equipo de Estudiantes o, mejor, este plantel de Estudiantes, lleva más de un lustro probado en las fraguas más exigentes. Podrá mutar la composición de su nómina, podrá afrontar traumáticos cambios de entrenador, podrá sufrir la ausencia de Juan Sebastián Verón, pero su ADN guerrero y ganador se mantiene intacto. Así como alguna vez se quedó con una final ante Boca en Buenos Aires, y sin aliento propio eliminó a Nacional en el Centenario, y ganó la Libertadores en el Mineirao, ahora da una señal de carácter que consolida su perfil de formación bien parada y bien movida, fría de sesera y caliente de cuore. De lo mejor del fóbal argento siglo XXI.