En Olé de ayer Ignacio Fusco le hizo notar a Mauro Boselli que Estudiantes atraviesa un lustro fabuloso y sin embargo se le escaparon algunos títulos que parecían ganados. "El tema es estar ahí", respondió desde Inglaterra el goleador de la Libertadores 2009, uno de los tantos futbolistas que sin haberse criado en La Plata, ni mucho menos, terminó por consumar una profunda pertenencia con esos colores que, como confiesa la Gata Fernández, "se hacen querer porque transmiten un gran espíritu de familia".
Alejandro Sabella, que tampoco es Pincha de la primera hora pero se considera de la casa y es considerado de la casa, andaba un poco dolido con ese sector de la hinchada que no le perdonaba que se hubieran perdido el Clausura por un punto y una Recopa de escenario favorable. Cuando Estudiantes quedó afuera de la Sudamericana, Sabella sugirió a la tribuna que valore la mitad del vaso lleno, Juan Sebastián Verón reclamó gratitud y paciencia y el Chavo Desábato observó que la cosecha de los partidos ante Boca, Gimnasia y San Lorenzo reflejarían para qué están en el Apertura. Pues bien. El cartón lleno deja escaso margen para las dudas. Estudiantes está para seguir perseverando en ese hábito que Boselli calificó como "estar ahí": marcar el paso y pelear el título. Los lujos -ya es cosa sabida- se han disipado conforme se fueron Sosa, Clemente, Angeleri, y los demás, pero por estructura colectiva, fluidez, regularidad y fortaleza de sesera, Estudiantes sigue representando una medida calificada y confiable. Si sigue defendiendo tan bien, si Braña y Enzo Pérez sostienen su gran nivel, y si a Verón le da el físico, bajarlo de la punta será muy pero muy difícil.
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