
Una vez más el arbitraje en un partido de fútbol termina siendo eje principal de todas las miradas y las posteriores críticas para analizar al margen del desarrollo del encuentro.
Los errores arbitrales, moneda corriente en el fútbol argentino, logran desvirtuar las acciones de un partido y, en ocasiones, hasta cambiar el resultado final del mismo.
Si bien esta vez no logró suceder, la labor de Juan Pablo Pompei puede calificarse tranquilamente como polémica.
Enzo Pérez, uno de los protagonistas de la noche en cancha de Boca, relató cómo vivió dentro de la cancha (y muy de cerca) la jugada del penal inexistente que únicamente pudo ver el juez principal; y con argumentos suficientes manifestó su descontento: "Yo estaba atrás de Desábato y en ningún momento veo que abra los brazos. No hace falta decir más nada, sabíamos de ante mano cuando el técnico nos dijo que iban a tratar de meternos en un arco. En ese momento te dan ganas de reaccionar o de irte de la cancha, porque vos hacés un esfuerzo grande y, un error que es clave, o jugadas que cobraba de cuarenta o cincuenta metros y no se puede, menos en un partido intenso donde los dos se juegan muchas cosas".
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